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Aquél al que se llama con justicia el Rey de los Faros está construido en pleno mar, sobre un islote rocoso a 7 km de las costas, en la embocadura del estuario del río Gironde. Tomó su nombre de los marinos mercantes de Córdoba que, hacia el siglo XI y en el mismo sitio, hicieron elevar el primer faro que luego quedó en ruinas. El edificio actual fue construido entre 1584 y 1611, luego modificado en los años 1780, antes de ser clasificado como Monumento Histórico en 1862. |
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El Faro |
Culmina a 68 metros de altura, está diseñado en mampostería y piedra de sillería, y se apoya en un zócalo circular de 41 m de diámetro por 8 m de espesor, que protege la construcción del azote del océano. Un dique contiguo a la estructura, de 260 metros de largo, permite el desembarque para abastecimiento con marea baja. El faro incluye en su muralla una cámara real –aun cuando ningún rey se haya alojado en él nunca– además de una capilla y, en total, 6 pisos de estilo renacentista. Todo esto lo convierte, sin discusión, en una obra única en su género.
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La vista |
Para acceder a la linterna, hay que remontar los 311 escalones del edificio, pero una vez arriba el panorama merece la pena: el estuario del Gironde, el cabo de Grave, las costas de Gironde y de Charente-Maritime, el bosque de La Coubre, la vista de alta mar... en resumen, una vista inolvidable.
A pesar de que pertenece al departamento de Gironde, el faro de Cordouan puede ser visitado a bordo de lanchas que salgan de Royan y del cabo de Grave, entre abril y septiembre, en función de las condiciones marinas.
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