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La actividad ostrícola apareció durante el siglo XIX, cuando los estanques de purificación reemplazaron a las salinas del litoral a causa de la decadencia de la explotación de las salinas. Los ostricultores, verdaderos campesinos del mar, ejercen su oficio en los dos enclaves mayores que son Ré-Centro-Oeste y, sobre todo, la cuenca de Marennes-Oléron. |
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Un patrimonio para descubrir |
Los pantanos marítimos de Charente están sembrados de esas encantadoras cabañitas tradicionales construidas a la orilla de los canales. Unas cabañas que muchas veces están hechas de madera, pintadas de colores vivos y terminadas con techos de tejas. Se proponen circuitos de descubrimiento durante los cuales los profesionales explican su oficio: desde la crianza de las ostras en el mar hasta su purificación en los estanques.
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Una actividad que cambia |
En el plano económico, la ostricultura representa unas 2.000 empresas en el departamento y cerca de 10.000 empleos. La cuenca de Marennes-Oléron garantiza, por su parte, el 50% de la producción francesa. Si bien esta actividad aún se practica de manera artesanal, las normas europeas vigentes y las futuras podrían hacer que se tendiera hacia la industrialización. No obstante, los productores, las asociaciones y las municipalidades velan por la defensa de este patrimonio.
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