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Toda la producción, la colocación en tierra de los bulbos, la cosecha de las flores en otoño y luego la extracción de la especia, se efectúa a mano. El cuidado con que se realizan esas operaciones contribuye a dotar a este azafrán del Petit Breuil de un sabor inigualable, que sabe realzar como ningún otro los más finos platos. El envase del producto, si se conserva protegido de la luz, permite mantener todas sus propiedades, gastronómicas o terapéuticas, durante varios años. |