La isla ofrece un terruño excepcional, en donde los suelos calcáreos, secos y arenosos son barridos por las brisas marinas, con un fondo de clima templado y soleado. En estas tierras, entre Ars y Saint-Martin, unos treinta productores, reunidos en cooperativa, cultivan este famoso tubérculo según reglas estrictas e intocables.
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La patata de la isla de Ré es la única variedad a la que se le ha otorgado una denominación de origen, a la sazón en 1998, reconociendo los esfuerzos de los horticultores para obtener un producto de alta calidad constante. En efecto, siguen un pliego de condiciones riguroso que contempla la germinación, el cultivo “razonado” de los suelos, el calibrado y la comercialización del producto. La patata se recoge antes de su maduración para limitar la presencia de almidón.
Existen 5 variedades: la Alcmaria y la Starlette, de pulpa fundente, delicadamente azucarada; la Roseval, la Charlotte y la Amandine, de pulpa más firme. La patata de la isla de Ré, es garantía de un placer simple, el de encontrar el sabor de un terruño de excepción. |