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Los mejillones de criadero
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El mejillón de “bouchot”, criado en estacas de madera, al mismo título que la ostra de Marennes-Oléron o el Pineau des Charentes, es sinónimo de tradición y calidad. Su carne tierna, carnosa y anaranjada encanta siempre a los amantes de este plato. La exposición al sol, entre dos mareas, da a su concha toda su solidez. |
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Un modo de cultivo particular |
Los embriones, o larvas, se obtienen en alta mar sobre cordajes horizontales de unos cincuenta metros, en marzo o abril, para ser trasladados a partir de junio a los criaderos, donde completarán su maduración. Las secciones de cuerdas se enrollan en espiral sobre las estacas, rodeadas de una red de malla gruesa. La cosecha se realiza al año siguiente entre junio y julio, así los mejillones tienen suficiente tiempo para desarrollarse.
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El mejillón de Charron |
Esta apelación cubre una zona de producción de la bahía del Aiguillon, que incluye los centros de cultivo de mejillones de Marsilly, Esnandes y Charron. Los productores locales usan sus competencias tradicionales para proponerle mejillones de criadero de sabor incomparable.
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