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La Tremblade es un destino natural por excelencia.
Aquí, a algunos cables de la isla de Oléron y no muy lejos de Royan, conviven los espacios con una naturaleza excepcional y las actividades tradicionales.
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Un collar de playas |
Con sus 25 kilómetros de playas de arena fina clasificadas «Pavillon Bleu Europe» (Pabellón azul de Europa), la costa de La Tremblade es un espacio de excepción. Las playas de la Pointe Espagnole (Cabo Español), de la Côte sauvage (Costa Salvaje), de l’Embellie (la Calma) o las del Galon d’Or (Galón de Oro) son otros tantos lugares para entregarse a las actividades náuticas -el municipio dispone del distintivo Station Voile (Ciudad de navegación a vela) – como a los deportes de deslizamiento – surf, kite-surf, windsurf, carro de vela. A lo largo de estas espléndidas playas se extiende un magnífico bosque de pinos de 6.000 hectáreas, como un verdadero remanso de paz. Una soberbia ciclovía atraviesa el bosque y permite acceder a las playas que llegan hasta el faro de la Coubre.
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Un lugar clave para la ostricultura |
La Tremblade es también un puerto ostrícola típico, encantador y pintoresco a la vez. A pie o en bicicleta, siguiendo el canal de la Grève, vaya a descubrir las ostreras y no dude en detenerse allí para una degustación al paso.
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