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Dos costas bien diferentes |
Al oeste, frente al océano, de Saint-Trojan a Chassiron, Oléron cuenta con una sucesión única de largas playas de arena, bordeadas por soberbios bosques de pinos marítimos, de encinas y de barrones. Entre el juego de los pantanos y del viento, el mar en movimiento es por momentos un lugar de juegos adaptado para los más pequeños y luego se convierte en el de los más grandes. Todo el mundo puede practicar de manera segura el windsurf , el surf o también el carro a vela. Del lado del continente, el océano se vuelve más juicioso y tranquilo.
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Pantanos, naturaleza y patrimonio |
En plena isla, más bien hacia el sur, merece la pena descubrir los antiguos pantanos convertidos en salinas, que actualmente está transformados, en su mayoría, en estanques de purificación, lugar en que se terminan de criar las famosas ostras de «Marennes-Oléron».
Se trata de pantanos que albergan también una fauna y una flora ricas y variadas: una naturaleza única para descubrir a pie, en bicicleta o a caballo. Militar y marítimo, con la ciudadela del Castillo de Oléron o también Fort Boyard , el patrimonio de Oléron incluye también numerosas iglesias románicas, pueblitos típicos y puertos.
Oléron, como se habrá dado cuenta, es decididamente la tierra del buen vivir en un entorno extraordinario.
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