Fundada por una tribu gala, «Mediolanum Santonum» pasa luego a depender de Roma y durante el siglo I de nuestra vive un auge muy importante: así se erigen allí termas, templos, acueductos, arenas y un arco romano. Actualmente diseminados a través de la ciudad, esos monumentos reciben numerosas visitas. El museo arqueológico le propone una vista de conjunto de ese período y de los monumentos de esa época.
En la Edad Media, Saintes se convierte en una ciudad cristiana de primer plano cuyos más bellos florones son la Abadía de las Damas y la iglesia Saint-Eutrope. Con el apogeo del comercio del vino y del alcohol en los siglos XVII y XVIII, aparecen gran cantidad de palacetes a lo largo del Charente y alrededor de la Catedral de San Pedro, en pleno centro de la ciudad vieja, sobre la margen izquierda. Las múltiples calles peatonales y comerciales permiten que se pueda apreciar adecuadamente esta arquitectura.